Artículo
Autoría
Fecha
2001
Revista
REVISTA DE NEUROLOGIA,
vol. 32
(pp. 449-453)
Resumen
Información suministrada por el agente en
SIGEVA
Introducción. El lóbulo frontal, considerado un enigma durante más de cien años, es la adquisición filogenética más reciente. A pesar de ocupar entre el 25 y el 33% del total de la corteza, resulta ‘conflictivo’ demostrar las funciones específicas de esta región. En la década de los 70, a partir de los abordajes del cognitivismo y de la neurología del comportamiento, se comenzó a conceptualizar las f...
Introducción. El lóbulo frontal, considerado un enigma durante más de cien años, es la adquisición filogenética más reciente. A pesar de ocupar entre el 25 y el 33% del total de la corteza, resulta ‘conflictivo’ demostrar las funciones específicas de esta región. En la década de los 70, a partir de los abordajes del cognitivismo y de la neurología del comportamiento, se comenzó a conceptualizar las funciones de las regiones prefrontales: el planeamiento, el razonamiento, la resolución de problemas, el ordenamiento temporal de los estímulos, la atención, la metacognición y la cognición social. Desarrollo. Neuroanatómicamente se han descrito una serie de conexiones que relacionan las regiones del lóbulo frontal con distintas estructuras corticales y subcorticales que conforman tres circuitos básicos, los cuales, al alterarse, determinan síndromes cognitivos y conductuales distintivos: de la convexidad (la conducta ejecutiva), orbitofrontal (la conducta social) y medial (la motivación). Cognitivamente, la sintomatología de pacientes con compromiso a nivel prefrontal tiende a interpretarse según tres paradigmas básicos: el de un sistema atencional supervisor de Norman y Shallice (1986) que participa en actividades no rutinarias; el de una memoria operativa o de trabajo de Baddeley (1988), con un sistema ejecutivo central cuya alteración determinaría los ‘síndromes disejecutivos’, y el de unidades administradoras del conocimiento de Grafman (1994) almacenadas como ‘memorias’ en el córtex prefrontal. Conclusión. La corteza prefrontal desempeña un papel crítico en el control atencional y en el archivo mnésico necesario para supervisar y modular el procesamiento sensitivomotor y las acciones complejas básicas de la cognición, la emoción y la conducta humana.
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