Producción CyT
Enrique Muiño: los modos de producción de un actor integral

Capítulo de Libro

Fecha
2000
Editorial y Lugar de Edición
Galerna - Fundación Roberto Arlt
Libro
De Totó a Sandrini (pp. 163-177)
Galerna - Fundación Roberto Arlt
ISBN
950-556-419-8
Resumen Información suministrada por el agente en SIGEVA
Mi trabajo sobre Enrique Muiño abarcó la trayectoria del actor en los ámbitos del teatro y el cine nacional desde 1902 hasta 1956. Muiño trabajó desde su inicio con artistas reconocidos y consagrados (Jerónimo Podestá, José Podestá, Florencio Parravicini, Elías Alippi), formando parte del elenco o encabezando compañía propia. Asumió de forma progresiva diferentes roles y jerarquías, iniciánd... Mi trabajo sobre Enrique Muiño abarcó la trayectoria del actor en los ámbitos del teatro y el cine nacional desde 1902 hasta 1956. Muiño trabajó desde su inicio con artistas reconocidos y consagrados (Jerónimo Podestá, José Podestá, Florencio Parravicini, Elías Alippi), formando parte del elenco o encabezando compañía propia. Asumió de forma progresiva diferentes roles y jerarquías, iniciándose como “comparsa” y llegando a ser “característico”). El análisis de los papeles interpretados en el transcurso de su extensa carrera permitió sostener la idea de que la creación de un canon de interpretación personal implicó en el caso de Enrique Muiño la interrelación de dos aspectos cruciales en la definición del modo de producción actoral: a) la refuncionalización y la adecuación de tradiciones preexistentes (el actor nacional y el actor culto o burgués), y b) la potenciación de las dimensiones y condiciones físicas personales. Del actor nacional actualizó los principios constructivos (la mueca y la maquieta) y la retórica gestual, centrada en este actor en la construcción de un rostro de características barrocas y en la exageración de los ademanes. La retórica verbal (uno de los rasgos más personales y distintivos de Muiño) puede ser pensada en cambio como el producto del cruce de distintos modelos alternativos. Si del actor popular retomó ciertas situaciones y chistes verbales, el modelo del actor de repertorio (los maestros en este caso fueron María Guerrero, Leopoldo Burón y otros intérpretes extranjeros que realizaban giras en nuestro país) le brindó los principios y las convenciones del arte de la declamación del teatro burgués del siglo XVIII. Muiño alternó la dicción trágica, lenta, llorada con la dicción vivaz y pintoresca, refuncionalizando su capacidad de orador de acuerdo con el género y el personaje interpretado.
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