Producción CyT
Yo también hablo de la rosa, de Emilio Carballido: la pobreza de la experiencia como motor revolucionario

Capítulo de Libro

Autoría
Martín Gonzalo Rodríguez
Fecha
2010
Editorial y Lugar de Edición
Galerna
Libro
Búsquedas y discursos (pp. 169-175)
Galerna
ISBN
978-950-556-561-0
Resumen Información suministrada por el agente en SIGEVA
De todas las obras que componen la vasta producción de Emilio Carballido es sin dudas Yo también hablo de la rosa (1966) la que más interés ha despertado en la crítica, quizás por las dificultades que entraña su abordaje (en especial el personaje de la Intermediaria). Se trata de un verdadero desafío para todo lector que intente explicarla ya que ella misma propone diversas aproximaciones al hecho puntual que se narra (el descarrilamiento ... De todas las obras que componen la vasta producción de Emilio Carballido es sin dudas Yo también hablo de la rosa (1966) la que más interés ha despertado en la crítica, quizás por las dificultades que entraña su abordaje (en especial el personaje de la Intermediaria). Se trata de un verdadero desafío para todo lector que intente explicarla ya que ella misma propone diversas aproximaciones al hecho puntual que se narra (el descarrilamiento de un tren por parte de dos púberes, Toña y Polo) y ella misma las desestima. Invita al lector y al crítico a aventurar alguna interpretación pero al mismo tiempo presenta una serie de mecanismos defensivos contra, al menos, cierto tipo de interpretación. Para representar el descarrilamiento de un tren por parte de dos niños, Carballido recurre de manera magistral a la poética costumbrista, fundamentalmente a lo sentimental melodramático que, junto con la compasión, parece ser atributo exclusivo de los sectores más desposeídos. Este costumbrismo contrasta con el modo en que dos profesores “relatan” e intentan explicar el acontecimiento central, para luego proporcionar una lectura posible del personaje de la Intermediaria y su función. Sin entrar en detalles, podemos decir en líneas generales que el discurso del psicoanálisis y el de la sociología marxista se hallan desautorizados por una parodia que, aun estando enfocada sobre dos de las teorías pilares de la modernidad, es moderna ella misma, al menos si partimos de la distinción entre parodia (moderna) y pastiche (posmoderno) que realiza Jameson. Parodia que también involucra a las opciones teatrales de la época (la obra es de 1966): el realismo psicologista cuyo intertexto fundamental es el teatro de Miller y el realismo socialista que, aún modulado por el intertexto brechtiano, es dominante en el teatro latinoamericano del período y que define la voluntad de “atipicidad” que caracteriza a Carballido. Se trata de discursos dominantes cuya voluntad explicativa totalizante es cuestionada desde el texto por medio de la parodia pero también, mediante la inclusión de la Intermediaria como curioso “personaje embrague”. La intermediaria es un personaje de procedencia indígena que intenta desde una perspectiva irracionalista, dar una explicación al inexplicable hecho del descarrilamiento, cuyo discurso es abordado a partir de la lectura de tres textos de Walter Benjamin: “El carácter destructivo”, “Experiencia y pobreza” y, en alguna medida, sus “Tesis de filosofía de la historia”. La idea que sobrevuela este texto es la de que, ausente la experiencia, no hay relato moralizante que pueda ser tomado como punto de partida para actuar (ni el marxismo ni el psicoanálisis parecen ser eficaces en ese sentido). No es casual que la Historia de los dos que soñaron incluida en el discurso de la Intermediaria (similar a un relato incluido en las Mil y una noches y citado por Borges, pero también al que da inicio a “Experiencia y pobreza”) carezca de final. Desde ese vacío, Carballido parece decir benjaminianamente: no hay palabras, ni experiencias, ni relatos que puedan instarnos a actuar y los cambios (la Revolución) sobrevendrá cuando logremos despojarnos del peso de la cultura.
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Palabras Clave
POBREZEXPERIENCIAREVOLUCIONCOSTUMBRISMO