Capítulo de Libro
Autoría
Fecha
2023
Editorial y Lugar de Edición
Edhasa
Libro
Un golpe decisivo. La dictadura de 1943 y el lugar de Juan Domingo Perón
(pp. 23-50)
Edhasa
Edhasa
ISBN
978-987-628-712-8
Resumen
Información suministrada por el agente en
SIGEVA
Hasta el 4 de junio de 1943, el Partido Comunista (PC) de la Argentina observaba el porvenir con esperanzas. En un balance excesivamente optimista, la organización surgida un cuarto de siglo antes entendía que los vientos de la historia soplaban a su favor. A casi ocho años de haber adoptado la estrategia del Frente Popular democrático y antifascista, entendía que se hallaban maduras las condiciones para constituir una gran coalición con las tendencias ...
Hasta el 4 de junio de 1943, el Partido Comunista (PC) de la Argentina observaba el porvenir con esperanzas. En un balance excesivamente optimista, la organización surgida un cuarto de siglo antes entendía que los vientos de la historia soplaban a su favor. A casi ocho años de haber adoptado la estrategia del Frente Popular democrático y antifascista, entendía que se hallaban maduras las condiciones para constituir una gran coalición con las tendencias democráticas, populares y progresistas, una estructuración que iba a conferirle un lugar expectable al propio PC. El triunfo soviético en Stalingrado, la disgregación del régimen de Mussolini y el reposicionamiento de la URSS como parte del campo de los Aliados en contra del Eje, eran algunas de las novedades internacionales que permitían devolverle al partido las credenciales antifascistas. Por otro lado, el PC se había expandido en los años previos: sorteando una represión discontinua pero siempre presente, aumentaba el número de sus militantes en el perímetro partidario y en múltiples asociaciones socioculturales, civiles y de derechos humanos, en el movimiento juvenil, estudiantil y de mujeres, y en el mundo de la intelectualidad y la cultura. Se proponía un objetivo: 50.000 afiliados en todo el país. Más importante aún, los comunistas se hallaban en el máximo nivel de influencia en el movimiento obrero, alcanzando la codirección de una de las dos centrales gremiales (la CGT N° 2) y ejerciendo la conducción de los más importantes sindicatos únicos por rama en la construcción y la industria, los sectores laborales que más se incrementaban desde hacía una década.Como a tantos actores sociales, políticos y culturales, para el PC el golpe militar fue un acontecimiento inesperado, que lo colocó ante un giro casi catastrófico de su historia. Bajo los gobiernos de Pedro P. Ramírez y Edelmiro Farrell, los comunistas sufrieron una persecución profunda, que anuló su presencia pública y afectó su vida militante. Denunció la política social del coronel Juan D. Perón, caracterizándola como demagógica, insustancial y oportunista, al servicio de una política represiva, fascista y anticomunista en el movimiento obrero. Ello no alteró el resultado: las organizaciones gremiales orientadas por el partido quedaron vaciadas de buena parte de sus afiliados ante la emergencia de los “sindicatos paralelos” apoyados por el secretario de Trabajo y Previsión. La oposición del PC fue tan cerril al régimen del GOU, pero sobre todo a este último funcionario, que a fines de 1944 la realidad encontró a esta fuerza política lanzada a un fracasado intento de huelga general con pretensiones “insurreccionales”.Este capítulo se centra en los tiempos previos e iniciales del régimen del 4 de junio, antes que en los decisivos meses de 1945, caracterizados por el protagonismo ascendente y definitivo de Perón, un proceso que en octubre supo alternar vertiginosamente dos momentos claves: primero, la fugaz derrota y desalojo del poder del coronel obrerista; luego, su inesperada recuperación tras ser catapultado otra vez a la escena de la historia por la movilización de las masas obreras y el laborismo el día 17, la cual anticipó su triunfo electoral de febrero de 1946 y coronó el duro traspié para las izquierdas partidarias. Esa victoria del peronismo acabó sellando la oportunidad perdida para el PC: de ser integrante de la Unión Democrática y acariciar el sueño de ser parte del nuevo gobierno surgido en aquel año, el destino lo condujo al llano del desperdigado campo de la oposición a la administración justicialista y a la notable pérdida de gran parte (aunque no toda) de su influencia en el mundo sindical. En este capítulo se aborda en detalle el bienio 1943-1944, menos conocido y transitado por la historiografía sobre el comunismo. El recorte se fundamenta en una razón argumental: fue en esa etapa cuando quedó resuelta la desafiante encrucijada abierta para el PC. En ese período se produjo el naufragio de los objetivos comunistas, anteriores y posteriores al golpe: reorganizar y dirigir al movimiento obrero desde el control de los sindicatos industriales y la fuerte ascendencia en la estructura cegetista; ser la vanguardia eficaz y motora de un movimiento de resistencia y deposición del “régimen nazifascista” referenciado en Perón; concretar la largamente ansiada gran coalición de unidad nacional democrática cívico-militar, en sintonía con la estrategia del Frente Popular.
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Palabras Clave
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