Capítulo de Libro
Autoría
Fecha
2021
Editorial y Lugar de Edición
Culmine
Libro
Mujeres Libres. El Anarquismo y la lucha por la emnacipación de las mujeres
(pp. 15-33)
Culmine
Culmine
ISBN
978-987-88-0259-6
Resumen
Información suministrada por el agente en
SIGEVA
La Agrupación Mujeres Libres fue una organización de mujeres anarcosindicalistas que se propuso capacitar y concientizar a las mujeres para contribuir a su emancipación durante la Revolución y Guerra Civil Española (1936 a 1939). En ese camino, construyó y debatió con sus compañeros de tendencia y con congéneres de otras. Surgió a principios de 1936 de la unión de dos grupos de mujeres, el Grupo Cultural Femenino de Ba...
La Agrupación Mujeres Libres fue una organización de mujeres anarcosindicalistas que se propuso capacitar y concientizar a las mujeres para contribuir a su emancipación durante la Revolución y Guerra Civil Española (1936 a 1939). En ese camino, construyó y debatió con sus compañeros de tendencia y con congéneres de otras. Surgió a principios de 1936 de la unión de dos grupos de mujeres, el Grupo Cultural Femenino de Barcelona (1934) y Mujeres Libres de Madrid, iniciado por Amparo Poch, Lucía Sánchez Saornil y Mercedes Comaposada. Entre sus proyectos, se destacan la edición de una revista Mujeres Libres (1936-1938), la creación en Barcelona del Casal de la dona treballadora y la Casa de Maternidad y de Institutos Mujeres Libres en distintas localidades como Madrid y Valencia. En estos espacios, capacitaron a las mujeres en distintos oficios demandados por el contexto de la guerra, realizaron cursos de alfabetización y llevaron adelante distintas actividades de formación cultural. La Agrupación se extendió a lo largo de España y en agosto de 1937 se constituye la Federación Nacional de Mujeres Libres, que llegó a contar con más de 20 mil afiliadas.El libro de Martha Ackelsberg Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres analiza la experiencia de la Agrupación. Intenta comprender cómo y por qué las anarcosindicalistas necesitaron una organización propia, cómo fue recibida esta necesidad en las organizaciones anarquistas de las que formaban parte -la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Ibérica Anarquista (FAI) y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL)— y cómo comprendieron la relación entre su organización y el proyecto libertario.La edición que estamos presentando es la primera versión en español que se publica desde esta región de América. Desde su primera publicación en inglés en el año 1991, la obra se tradujo al español en 1999 y se reeditó varias veces hasta el año 2017 por la editorial Virus de España. También fue publicada en Brasil por la editorial Elefante en el año 2019. Es decir, a lo largo del tiempo se ha multiplicado el alcance de la obra y el interés se renueva a partir de las luchas que se siguen sucediendo y que involucran a las mujeres y los movimientos feministas. De distintas maneras, la experiencia de Mujeres Libres sigue despertando curiosidad incluso en los espacios anarquistas. Asimismo, en el último tiempo, diversas investigaciones se han interesado y han aportado conocimientos y reflexiones sobre el desarrollo del anarquismo en la región, prolongando las periodizaciones clásicas sobre el tema y abriendo nuevas perspectivas de análisis que amplían los espacios, sujetxs y dimensiones. Sin embargo, dentro de este gran campo de estudios sobre anarquismo, los abordajes desde una perspectiva de género ocupan, todavía, un lugar acotado. Por lo tanto, la reedición de este libro es sumamente interesante para motivar preguntas que tengan en cuenta la interseccionalidad entre los vectores de opresión. No olvidemos que, desde la perspectiva bakuninista, ya se había señalado que la igualdad en términos de género formaba parte de la emancipación social e individual.[1]La Revolución y Guerra Civil Española ha trascendido como un gran hito en la historia de la lucha y la resistencia política. Y aunque sin dudas el fenómeno y la experiencia acumulada en aquellos años, y también posteriormente, merecen el lugar central que ocupa en el imaginario y el sentir de diferentes militancias, existe a su alrededor un halo de fantasía que impide una reflexión provechosa.Este escenario revolucionario, evocado desde una multiplicidad de lugares, también es central a la hora de construir un pasado con hitos loables en función del rol y la participación de las mujeres. Las medidas que tomó el gobierno Republicano sobre los derechos de las españolas, la participación de las mujeres en éste, el protagonismo que tuvieron en las diferentes organizaciones políticas, sindicales, sociales y su participación en las milicias y los frentes de batalla son referencias frecuentes cuando rememoramos experiencias femeninas del pasado que lograron alterar el régimen patriarcal. Estas vivencias señalaron opresiones no solo impuestas “desde afuera”, las de la burguesía, las de la iglesia o las del Estado. Así, experiencias como las de Mujeres Libres aparecen en nuestra evocación del pasado como aquellos momentos donde fueron develadas las múltiples opresiones las de la federación, las del mitin, las de la casa, las de la cama y las del compañero.Lejos de restar importancia a este proceso, único en la primera mitad del siglo XX, hermoso en sus grandezas y sus pequeñeces, creemos que muchos de estos escenarios han sido fuertemente idealizados por la disciplina histórica. Consideramos que esto constituye un problema no solo porque nos vuelve acríticxs con un pasado que reivindicamos, si no porque también nos empuja hacia miradas simplistas, que pueden “forzar” la capacidad de agencia y correr el riesgo de convertir estas trayectorias en excepcionales, aisladas y, así, despolitizarlas. Muchas veces, los ejercicios que visibilizan a las mujeres las presentan como una anomalía o excepción, sin reconocer el proyecto político y social en que estaban inscriptas. Esto es particularmente así en el caso de las mujeres anarquistas ya que al accionar ácrata también se lo suele imbuir de este tipo de miradas que desacreditan su proyección.El accionar de Mujeres Libres, como muchos otros recorridos de militantes anarquistas, ha sido recogido por la historia de los feminismos en un proceso de búsqueda identitaria. Feminismos que, como todo movimiento político-social, buscan en el pasado vivencias que cimenten su existencia. En este sentido, con su bello y elocuente nombre, Mujeres Libres aparece, muchas veces, como piedra fundante de prácticas de mujeres empoderadas, encarnando la revolución social y sexual.Obras como la que aquí estamos presentando, con su análisis minucioso y su riqueza documental, son centrales para problematizar y desarmar el filantropismo con que solemos mirar este pasado. El trabajo de Martha Ackelsberg nos devuelve las voces de las protagonistas de Mujeres Libres, las pone en contexto, y evidencia las propias contradicciones que tuvieron como mujeres y como militantes anarquistas, sus debates y sus conflictos. Tensiones, que en muchos casos, sólo pudieron ser percibidas por las protagonistas tras la mediación del tiempo. Las entrevistas que sostienen la investigación traslucen las maneras en que las mujeres libres recuerdan aquellas experiencias; resignificaciones del pasado atravesadas por amores, alegrías, frustraciones y dolores.[2]En el libro se detallan lugares, momentos y sensaciones, no sólo de las entrevistadas sino también de la autora. Principalmente, es notable la manera en que Martha reconstruye las redes y los contactos que le permitieron encontrarse con las integrantes de la agrupación para señalar, en las distintas presentaciones, las características comunes que compartían aquellas Mujeres Libres: eran jóvenes, trabajadoras, militantes anarcosindicalistas que participaban en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), en la Federación Anarquista Ibérica (FAI) o en la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL) y que compartían una necesidad de organizarse por fuera del sindicato en función de su género.Este libro es fundamental para comprenderlas en su contexto, para recordarlas sin pedirles que sean lo que no han sido y, fundamentalmente, para poder reivindicarlas sin desanarquizarlas. Decimos esto porque, en el último tiempo, particularmente desde los movimientos de mujeres y feministas, se reivindican distintas mujeres anarquistas pero, como mencionamos previamente, despolitizándolas y solo reconociéndolas como la vanguardia del feminismo o feministas. Al sumarlas acríticamente a las luchas del presente, recrean un peligroso anacronismo.La fuerza con la que Mujeres Libres atravesó el tiempo se hace presente en las múltiples evocaciones de este nombre en distintos proyectos. Durante la década de 1960 y 1970, primero desde Inglaterra y después desde Francia, se publicaron 47 números de la revista Mujeres Libres. Portavoz de la Federación Mujeres Libres de España en el Exilio.[3] También, a finales de la década del 70 en España, distintos grupos de jóvenes mujeres volvían a elegir este nombre para los espacios que estaban organizando dentro del anarquismo y, en Barcelona, la publicación Mujeres Libres reapareció entre 1977 y 1978.[4] En 1993, un grupo de mujeres anarquistas que se reunía en la Biblioteca Popular José Ingenieros, en Villa Crespo, Argentina, volvió a utilizar esta denominación. Sus reuniones se prolongaron por casi una década y protagonizaron distintas actividades junto con otros grupos de mujeres —como la Comisión por el Derechos al Aborto (CDA)—. Entre estas iniciativas es especialmente recordado el primer homenaje en Argentina a los 50 años de la publicacion del libro El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir. Como sus homónimas en los años treinta, formaron grupos de reflexión sobre su condición de mujeres. En 1999, sus integrantes impulsaron el Encuentro de Mujeres Anarquistas, en Pinar, Uruguay. Lamentablemente, la experiencia de este grupo solo ha sido recogida por la investigación histórica de manera parcial.[5] Aquí, apenas hemos tomado algunos ejemplos provistos por distintas fuentes que mencionan espacios militantes con la misma denominación en Europa y América. Es factible que hayan existido o incluso existan otras organizaciones, en distintas partes del mundo, que también tejen su presente con este hilo del pasado.[6]Por todo lo dicho, creemos importante y celebramos la reedición de este libro —desde y para la región—. Sus páginas nos siguen interpelando y nos invitan a seguir poniendo en tensión las ideas y las prácticas. En este prólogo, intentaremos avanzar sobre algunas cuestiones que, de manera situada, podrían renovar el interés por la lectura de Mujeres Libres. Para ello, consideramos conveniente dividirlo en apartados con la intención de ordenar algunos debates que pueden servir como presentación y contextualización de la investigación que sintetiza el libro de Ackelsberg —que, recordemos, data de 1991—. Un bloque que se propone ampliar el escenario de la militancia anarquista protagonizada por mujeres, al reponer la experiencia de las anarquistas que desde esta orilla del Atlántico se adelantaron a varias de las cuestiones que posteriormente veremos en Mujeres Libres. Y, luego, en otro apartado, introducimos la figura de Anita Piacenza/Nita Nahuel, una anarquista de origen argentino que viajó a España en diciembre de 1936 como militante de la Federación Anarco Comunista Argentina (FACA) y participó activamente de la Agrupación Mujeres Libres. Su trayectoria política nos permite reflexionar sobre algunas cuestiones vinculadas al transnacionalismo del movimiento libertario, la participación de las mujeres en la lucha antifascista y los procesos revolucionarios.
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